Sin su empuje y su visión todo habría sido diferente. Y es que una vez alcanzado el reconocimiento, pocas personas se ven tentadas a ir más allá. Es el caso de Javier Suárez, que ha sabido dotar a La Chalana Castellana de un aire propio, aportando un toque de alta restauración y la impronta de una gestión impecable.

“Nuestros clientes saben apreciar lo bueno y recompensan nuestro esfuerzo diario con su fidelidad . No podemos defraudar sus expectativas”